de Oscar Arias Rojas, el jueves, 11 de agosto de 2011 a las 16:16 (En Facebook)
El martes torturaron a mi hermano. Alrededor de las 13:30 horas mi hermano estaba en el Paseo Bulnes junto a un grupo de manifestantes cuando apareció un operativo de carabineros (el trío carro lanza gases, carro lanza aguas y bus de fuerzas especiales) a dispersar la manifestación. En ese momento no había actos de violencia ni vandalismo de parte de los que ahí se reunían.
Uno de los carros gaseó a la multitud, y en ese momento mi hermano comenzó a sacar fotos para dejar registro de lo que ahí sucedía: un detenido, alguna arbitrariedad, alguna brutalidad, cosas cotidianas que el gobierno llama “restablecer el orden”, como si la violencia fuera parte de nuestro orden: acaso así sea, y más que eufemismo la frase sea una prueba de sinceridad.
Además de su cámara mi hermano llevaba dos tarjetas de árbitro: una amarilla y otra roja, como en el fútbol. Un juego.
Mostrar una tarjeta roja bastó para que el carro lanza aguas dirigiera un chorro sobre su cabeza. Resbaló, se desorientó, y mientras trataba de volver en sí vio como un piquete de seis carabineros de fuerzas especiales se dirigían a él. Se puso de pie. Trataron de someterlo y mi hermano forcejeó. Mientras un carabinero le apretaba el cuello los otros le hacían zancadillas y trataban de quitarle su cámara. Mi hermano mide 1,70 metros y es corpulento. Pero seis carabineros de fuerzas especiales es un exceso. Lo levantaron tomándolo de sus brazos y piernas y lo subieron al bus. ¿Por qué arrancar? En su ingenuidad su mayor preocupación era la cámara, que no era de él.
No sabía que en del bus lo iban a torturar. Arriba sólo habían carabineros, ningún civil. Lo tiraron al suelo y recibió golpes de pies y manos de todos los carabineros que subieron con él. La cámara se la quitaron y la destruyeron a machacazos. La memoria flash donde se guardan las fotos digitales se la quedó uno de los carabineros. Mi hermano fue valiente: no quería entregar la cámara, así que mientras lo pateaban uno de los carabineros tomó su cabeza entre sus manos y le aplicó presión en los ojos, hasta dejarlo semi inconsciente.
Mientras recibía esta paliza los carabineros gozaban. Lo humillaron por salir a marchar. Le dijeron: ¿no te gusta salir a marchar? Luego lo amenazaron: le dijeron te vamos a matar. Se lo dijeron varias veces mientras lo molían. Le dijeron si te vemos de nuevo en la calle te vamos a matar. Te vamos a reventar, oíste, ¿no te gusta salir a marchar? Mi hermano ya no sentía los golpes y sólo pensaba en que no podía ser: ¿acaso en realidad lo iban a matar? Les pidió por favor que no le pegaran más, les pidió que ya no más. Pero aún siguieron unos momentos. Después de un rato se cansaron y la golpiza terminó.
Las personas afuera del bus escuchaban los golpes adentro y comenzaron a gritar: ¡le están pegando!, ¿quién es, alguien sabe quién es? ¿cuál es tu nombre? ¿cuál es tu RUT?. Mi hermano recuerda haberlos escuchado pero no podía hablar, sólo atinaba a defenderse, a cubrirse de las botas, los puños, los palos. Hay una grabación de lo que parece ser el bus donde estaba mi hermano (http://www.lanacion.cl/noticias/site/artic/20110809/pags/20110809160745.html?fb_comment_id=fbc_10150335913195743_18526108_10150336950935743&ref=notif¬if_t=open_graph_comment#f3bb6acfbb4f8d )
Al fin todo terminó. Lo dejaron botado en el suelo del bus, aturdido. Después lo trasladaron a un retén móvil y lo tuvieron dando vueltas por Santiago. No le explicaron por qué lo detuvieron, ni le leyeron sus derechos, ni siquiera le dijeron a donde iba.
Llegó a la comisaría y ahí estuvo hasta las 23 horas. En el inter tanto lo llevaron a constatar lesiones: en la misma comisaría, un hombre de delantal blanco y estetoscopio era el doctor. Le miró un poco sus ojos heridos y ásperamente le dijo no tienes nada, ándate. En las horas en la comisaría vio decenas de detenidos. Varios niños de entre 10 y 12 años. Varios estudiantes. Solo dos tipos con el aspecto de los que siempre se ven destruyendo semáforos y robando locales comerciales. Vio a otros heridos, vio a uno que tenía las piernas quebradas.
Antes de soltarlo le presentaron unos papeles para que firmara. Mi hermano pidió leerlos. Le dijeron no puedes, firma y te vas. Si no firmas te quedas. Pero quiero leerlos, no puedo firmar algo sin leerlo. Si no quieres firmar te quedas. Después de 10 horas detenido por supuesto lo hizo, pero sin su firma.
Mis padres lo fueron a buscar y lo llevaron a una clínica para que viera a un doctor: lo vieron cuatro. El oftalmólogo le explicó que los efectos de la tortura que recibió variaban en condiciones normales desde un desmayo hasta un ataque al corazón. Además de sus ojos heridos tiene múltiples contusiones y dos costillas rotas. Afortunadamente las astillas no le perforaron los pulmones, una consecuencia común en caso de una paliza. Le advirtieron que debe mantener reposo durante la semana porque puede tener episodios de pérdida de visión.
¿Qué viene ahora? Mi hermano los va a demandar. ¿Qué va a pasar después? Todos sabemos. Ojala sea distinto. Un carabinero se quedó con su tarjeta de memoria. La cámara la destruyeron. No hay testigos de la golpiza. Ni siquiera sabe quiénes lo detuvieron. Sólo está la grabación de lo que parece ser su detención. Ahí se ve la patente del bus. Ese puede ser un comienzo.
Mientras estos cobardes liberaban tensiones con mi hermano, casi a la misma hora, a pocas cuadras, el lumpen destruía un edificio. Evidentemente detener esa acción no era una prioridad en la orden del día. Acaso porque esos en realidad son violentos. Y lo que se busca no es calmar sino provocar, tensionar, enervar, y al final, cuando respondemos indignados devolver una violencia mayor, incontrarrestable, dejando en claro cuál es el orden de la violencia: de nosotros hacia ti, no al revés. Ese es el orden que estaban restableciendo los cobardes que molieron a mi hermano.
Carabineros de Chile es uno de los instrumentos políticos que la élite está ocupando para amedrentar a la población, minimizar y ridiculizar sus demandas, y evitar cualquier cambio que arriesgue su posición. Los otros son los medios de comunicación, especialmente los periodistas de la televisión y los diarios. En las próximas semanas recurrirán a la mediación de los políticos de la Concertación para recuperar el control de la situación: estos de buena gana colaborarán a cambio de algún dinero, de alguna invitación a un matrimonio, de un directorio en una empresa o cobertura en los medios. Se agolparán para colaborar, porque los premios son pocos, y se reparten por orden de llegada.
Los imbéciles que roban, que destruyen, que creen que están viviendo su Mayo del 68, y los que se venden por migajas, y los que se aburren… a pesar de esos, ¡por favor!, mantengamos la confianza en que más allá de cualquier consideración, lo que observamos hoy es la lucha por una causa justa. Y en ella estamos solos: nadie nos va a regalar esa justicia que anhelamos -y que sabemos bien la forma que tiene. Por favor mantengamos la solidaridad entre nosotros, no nos abandonemos ni desconfiemos. Falta muy poco, es muy probable que ya hayamos pasado la mitad del camino.
Desde su creación, las universidades públicas y estatales hemos contribuido al cultivo de la ciencia, las humanidades y las artes, formando profesionales de excelencia que han jugado un rol protagónico en el desarrollo económico y social del país. En el caso de la Universidad de Valparaíso, el aporte a la región se extiende ya por más de un siglo y cuenta con un amplio reconocimiento entre la comunidad, favoreciendo la inclusión y la movilidad social de los miles de jóvenes que han pasado por sus aulas.
Hoy, dicho aporte se encuentra amenazado por la crisis que vive el sistema de educación superior. Ello ha provocado que las comunidades universitarias se manifiesten con el fin de sensibilizar a la opinión pública y exigir que el Estado introduzca cambios en el actual modelo, especialmente en lo referido al financiamiento.
¿Sabía usted que la mayoría de las familias chilenas financian 8 de cada 10 pesos del costo de la educación de sus hijos, lo cual es TRES veces más de lo que pagan las familias de países como España y México? ¿Sabía usted que en Chile el Crédito con Aval del Estado tiene una tasa de interés que es casi el DOBLE que el de un crédito hipotecario?
Creemos que el financiamiento de la educación superior no puede basarse en el endeudamiento de las familias chilenas y que se debe garantizar una educación de calidad para todos los estudiantes. Por ello es imprescindible que el Estado aumente el gasto público en educación superior, acercándolo al esfuerzo que se hace en los países desarrollados, junto con establecer un sistema efectivo y obligatorio de aseguramiento de la calidad.
Esta semana, el país ha conocido una propuesta del Ministerio de Educación para enfrentar esta justa demanda. Ella constituye un primer paso que despeja algunas graves amenazas derivadas de los anuncios originalmente realizados por el Gobierno y responde a algunos de los requerimientos efectuados por las comunidades universitarias. No obstante, soslaya importantes aspectos relacionados con la regulación del sistema y el financiamiento del mismo que, en nuestra opinión, debieran ser incorporados en la propuesta final.
El futuro de Chile depende del desarrollo de todas las áreas del conocimiento y la cultura, aun si ellas no son rentables. Las universidades estatales cumplen con este importante rol, no obstante las múltiples limitaciones a las que se encuentran sometidas y al hecho que, en promedio, reciben del Estado menos de la décima parte del presupuesto necesario para su funcionamiento.
Como comunidad compartimos las inquietudes de los estudiantes y estamos buscando soluciones para salir de esta crisis. Por ello, les llamamos a que comprendan y se unan al esfuerzo de sus hijos, y también les invitamos a exigir a sus representantes en el Congreso que se comprometan a promover cambios que garanticen una Educación Superior de calidad, que no hipoteque el futuro de nuestros hijos.
Consejo Académico Ampliado,
Universidad de Valparaíso
Visto el Martes 28 de Junio, en uv.cl
Estimada Comunidad Universitaria:
Como es de todos conocido, los anuncios del gobierno en materia de educación superior han motivado una fuerte movilización por parte de estudiantes, académicos y funcionarios de las Universidades públicas del país. Dicha movilización ha tenido como principal efecto contener las medidas propuestas originalmente por el gobierno y lograr que se generen instancias efectivas de diálogo, tanto con el Consejo de Rectores como con la CONFECH.
Hoy nos encontramos en un punto de inflexión dentro de este proceso y resulta importante seguir expresando públicamente nuestra preocupación por el destino de la Educación Superior pública.
Por ello es que quiero invitarles a participar del recital en defensa de la Universidad Estatal que estamos organizando para el día de mañana, miércoles 15 de junio, en el Parque Italia a las 12:00 del día y en el que el número central estará a cargo de la banda llamada “Chancho en Piedra”.
También les invito a sumarse a la marcha que ha sido convocada para el día jueves 16 de junio por parte del Colegio de Profesores y en los que participarán tanto representantes de la educación secundaria como de la educación superior.
En ambos casos se trata de oportunidades para mantener la atención de la opinión pública sobre los profundos problemas por los que atraviesa la educación en Chile y sensibilizar a la sociedad en su conjunto sobre la necesidad de realizar profundas reformas que permitan tanto mejorar su calidad como disminuir el gasto que las familias deben realizar para lograr que sus hijos se eduquen.
Atentamente,
ALDO VALLE ACEVEDO
Rector – U. de Valparaíso
CHILE
T. 56-32-2507101
www.uv.cl(Visto en feuv.cl)
Dios mío… creo que hoy amo a mi Rector.